ESOS BELLOS MOMENTOS
Viví cosas bien importantes, por ejemplo cuando me bautizaron ( y esto me lo contó mi mamá). Fue en una Parroquia de Villa Alemana, creo que se llama San Felipe Neri; no como a la Cony y a casi todos mis primos que los bautizaron en Quillota, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Merced. Mis padrinos fueron la tía Lucha, que vive en Buin y es hermana de mi lela Lola y el tío Marcelo, un buen amigo de mi papá de esos tiempos de su grupo musical. En la fiesta estaban todos los amigos de mi mami y papi. Todos o casi todos los varones tenían el pelo largo, como el tío Juanito, el tío Marcos y el tío Julio. Bueno, también mi papá. Todos ellos y mi padrino formaban el Grupo Distorsión ¿ qué significaría distorsión?. Sólo sé que eran bien rockeros y vestían de negro, de eso no me olvido.
También lo pasé muy bien en mis cumpleaños, aunque mi mamita se quejaba que nunca tenía plata para celebrarme como ella quería, o sea, con una gran fiesta. Pero a mí nunca me importó. Me encantaba comer torta, por eso también me gustaban los cumpleaños de mis primos, de mis tíos, de mis abuelitos y de mis papás.
Un día le comenté a mi mamy que, pensándolo bien, mi papy nunca estaba presente en la fecha en que cumplía años.....bueno, ese fue uno de esos clicks mentales, que suceden al pasar....De lo que estoy seguro es que sí se acordaba de mí. Lo que pasa es que los grandes piensan y actúan de otra manera. No como los chicos.
Pero mi cumpleaños número siete, creo que fue el mejor. Fue por partida doble; porque me celebraron donde mi tía Lorena, tío Nolo y tía Andrea, hermanos de mi mamy y el tío Cristian, el amado de tía Lore
( con ellos vivimos un tiempito, en el departamento chiquito pero bien bonito que se encontraba en la parte de atrás de su casa en El Belloto).
También me hicieron un almuerzo con torta y todo en la casa de la tía Caro y tío Marcelo que vivían en La Cruz. Me gustaba mucho su patio, con harto pastito y especial para tirarse a jugar con mis primos.
Quedaron hartos recuerdos en el montón de fotos que sacaron en las dos fiestas. Una de ellas, es la de la portada.
Fueron momentos inolvidables que pasé con toda la familia.
El otro fue en la Pascua de los Conejitos de ese año, el 99. Me habían explicado que todos teníamos que estar bien contentos porque Jesús ya no estaba muerto. Que había resucitado, por eso que el Conejito escondía huevitos de Pascua; para que celebráramos felices, al encontrarlos.
Esta vez fue todo diferente y bien especial. En la noche anterior, lo pasamos en casa de tía Caro y tío Marcelo. Aún no entiendo por qué mi mami estaba enojada y todo porque yo no quería dormirme todavía. La ví diciéndole secretos a la tía Caro y se reían. Creo que.....o se contaban chistes o bien hablaban del Conejito y los huevitos.
Ese domingo de Resurrección, el tata y la lela nos pasaron a buscar a La Cruz, para ir a almorzar a su casa. Ellos viajaban por entonces, cada domingo en la mañana, a trabajar en la Radio Crystal de Quillota, en un programa con música casi toda en inglés. ¡Les encantaba hacerlo!.
Llegamos a Viña un poquito tarde y ahí estaban todos. Incluso mi "bisalela", la mamá de mi lela, que también se llama Elcira. Nunca antes la ví en la casa de mi lela, creo que era la primera vez que iba de visita.
Eramos hartos, pero yo estaba pensando en otra cosa....primero en repetirme el postre que estaba súper rico y después....en descubrir dónde había escondido el conejito los huevitos esta vez.
Hasta que por fin....creí que algo pasaba. Los grandes nos mandaron a la pieza del tío Goyo....después escuchamos susurros, risas y a todos que gritaban:
¡ Ya niños ya pueden salir a buscar los huevitos!.¡ qué emocionante!.
¡Por fin empezó la búsqueda!. Todos corríamos por todos lados; y teníamos que tener cuidado con la Danielita y el Vicente, que eran los más chicos. Y ¿sabes donde estaban los canastitos y cada uno con nuestros nombres?. Nada más ni nada menos que en el antejardín de la casa de mis tatas. Claro, no podía ser en el patio trasero, pues allí corrían el riesgo de ser devorados por la Manchita y para mí, la Cony y mis primos hubiera sido atroz.
Te contaré que conozco a la Manchita desde pequeñita, cuando llegó de regalo a la casa de la lela y el tata, en Quillota. Fue una amiga del tío Rorro quien se la dio. Cuando grande tuvo siete perritos: cuatro hembritas y tres machitos. Mi lela decía, que era igual que ella, pues también había tenido a mis cuatro tías y mis dos tíos, más mi papá.....en total, fueron siete.
Y ¡ qué fantásticos eran los paseos anuales de toda la familia! Ibamos en patota a El Edén, en Quillota o bien a El Parque La Victoria, en Limache. Eran parte de la tradición y los programaban mi tatas y los tíos, justo cuando venía mi papá de lejos.