
Y el tiempo iba pasando y después de tanta vivencia esotérica, por decir lo menos y que
Muchos sucesos inexplicables acontecieron en el altillo del garage de la recordada casa en que vivimos y con el tiempoMaury, Nenita, Conny y Samito se cambiaron a las alturas de Villa Alemana. Necesitan su espacio propio y aunque le prodigamos mucho afecto y los sentíamos parte de nuestra propia family decidieron emprender nuevos rumbos.
Maury, nuestro hijo ya había finalizado hace un tiempo todo lo relacionado con finalización de estudios y práctica profesional y se había iniciando en un proyecto nuevo y había viajado a Bolivia. Allí formó parte de un grupo de rock, que no prosperaría y debió replantearse nuevos derroteros.
Detrás quedaría su family...
el tiempo diría lo demás...
Por mientras nos juntábamos todo el familión los días domingo...como siempre, la pasaríamos bomba.
En la foto del recuerdo, Samy y su primo Esteban en uno de tantos paseos a la Plaza de la ciudad creada con cariño, me refiero a Quillota.
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Cuando Samito anunció su llegada a su nueva casita, en la que tenía calorcito y el respirar quedo de su mamita; ella supo que algo no funcionaba bien. Se cansaba, se agotaba mucho y era que una persistente anemia la estaba invadiendo.
No se asustó. Es de aquellas mujeres que no se amilaban con las enseñanzas que le brinda la vida.
Y se pasó el embarazo...
entre controles médicos,
y el control de la anemia.
Entre los cuidados de Conita, su hijita mayor y la más grande de nuestras nietitas.
Y el cuidado de Maury, su marido y nuestro hijo, el segundo y primero de los varones.
Ya vivía con nosotros Paolita y su amado Rafita.
Ya había nacido la Janita, hija de Milvita y su amado de entonces, Gonzalo...el constante viajero...en sus ires y venires entre Chile y Bélgica, Bélgica y Chile cada fin de año.
Ambos aún no eran pareja, ni se habían casado como Maury y Nena; Pao y Rafa...pero ya andaba por sus cabecitas aquello de formalizar de una vez por todas.
Avanzaba el embarazo de Nenita y yo sacaba cuentas...
Seríamos catorce en total en el caserón que compartíamos en la Calle Merced de la bella ciudad creada con cariño...es decir, Quillota...ubicada en la V Región Interior de mi amado Chilito (Chile).
Y debió ser hospitalizada antes de dar a luz,
todo ello para recibir mejores cuidados en la institución, era un embarazo de alto riesgo...y ello ameritaba un mayor y mejor prevención.
Por mientras Maury podía ejecutar esas interpretación en su amada de siempre...su guitarra eléctrica. Tenía un poco más de tiempo ya que había concluido con su práctica profesionales que lo acreditaba como Ingeniero en Electrónica de Inacap. Ya vendría su apertura al mundo laboral...Por mientras la música, seguía siendo su pasión absoluta....y claro, su familia que pronto aumentaría con el nuevo integrante.
La vida transcurría tranquila, fluída y en paz.
Quizás solo interrumpida por los diarios comentarios sobre esas experiencias paranormales que se habían desencadenado desde el primer día en que cambiamos de domicilio.
Y llegó Samy a este mundo el 14 de abril de 1992 para alegría de todo el familión...
Gordito, medio ronquito, pesó algo más de cuatro kilos y medio y midió más de cincuenta centímetros. Aries del año del Mono. De carácter fuerte, y a la vez muy cerebral...era todo un pronóstico.
Tras unos días de permanencia en casa de sus abuelos maternos, ya teníamos en casa a los Godoy- Díaz Junior, en pleno...Y si digo Godoy-Díaz Junior...es porque nuestra raíz familiar es Godoy-Díaz...mira tú...las causalidades.
En la foto está Samito y su hermanita Conny...en el sueño de la inocencia.
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Samy, el Niño de Luz...partió hacia la otra dimensión, el 27 de abril de 1999.
Lo hizo envuelto en un gigantesco abraso...
y en medio de un abrazo que fundió su cuerpito de 7 años en poquito tiempo.
Después del atroz momento...
el llanto,
el duelo,
el aprender a caminar de nuevo,
primero a gatas...
luego de rodillas...
para lentaaaaaaaamente, ponerme de pie.
Pero ya ha había comenzado nuestra conexión...
primero fue la visión de verle envuelto en una esfera de luz...en la madrugada de su partida...
Luego...fue...un rayito de sol que se hizo notar, al mediodía del 29 de abril...
Era un día extremadamente frío y gris,
todos nos desplazábamos abrigados...
pero desde el cielo un rayito de sol
quiso expresarse...y lo mágico aconteció.
Sin duda nos quizo decir...
que con su luz, irradiaba la vida...
que con su leve calorcito...
nos mostraba la energía...
que el gran cambio había comenzado..
Y ninguno podría quedarse estático...
porque la dinámica de dar y recibir...
es el inicio de la verdadera transformación...
la de nuestro ser interior.
Con amor, a la memoria de Samy, mi niñito de Luz
servido por nino-de-luz
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